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lunes, 10 de enero de 2011

Campo de Estrellas / Observador / Azul

En un campo de estrellas de nombre ya olvidado
mis plegarias no serán nunca escuchadas por ti.
Sin poder hacer nada para acercarte a mí
mis plegarias suben al cielo y soy rechazado.

Dime, mi estrella, ¿cómo deshago el sufrimiento,
si esta angustia que me carcome desde dentro
no tiene cura posible en este mundo cruel?

¿Cómo hacer que esa persona que te ignora ahora
te acepte tal y como eres, si apenas hablar podemos?

Soledad y desesperación, intentos imposibles.
Y el mundo a mi alrededor se corrompe,
y la alegría del amor parece casi extinta ahora.

¿Debo convertirme en un observador, en alguien
que tan solo amando se contente, sin nada más?
Juro que, algún día, ese prejuicio romperás;
y que por tu estrella me guiaré por el mundo adelante.

Ni las olas más grandes, ni los vientos más huracanados,
ni la tormenta más violenta, ni la erupción más catastrófica,
ni una purga del cielo, ni una sacudida de tierra,
ni aunque todo esté en contra mía.

De ti no me olvidaré. Contigo siempre estaré, aunque tú no lo veas.
Sí. Un nuevo amanecer comenzará. Un amanecer donde todo parece más...

Azul.

lunes, 11 de octubre de 2010

Estrella Fugaz

A ti te hablo, estrella fugaz,
a ti entre todas las estrellas.
Cuando te veo, siento un fulgor
dentro de mi corazón.

Dime, estrella fugaz:
¿cómo puedo aplacar
este dolor cruel que
me destroza por dentro?

Tú, estrella fugaz, eres
sin duda la más hermosa,
con el brillo de tu sonrisa
y la calidez de tus ojos.

¿Es tuyo, estrella fugaz, ese
destello tras tu cabeza? ¿Ese
destello que ilumina el cielo
más oscuro de todos?

Estrella fugaz, aún siento tu
calidez de aquel momento,
aquella calidez que dos veces
pude sentir, pero nunca más.

Es por ti, estrella fugaz,
que romperé las barreras,
que caminaré al fin,
que iré a por ti algún día.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Todo cambia

En la vida todo cambia. Siempre hay un punto a partir del cual todo parecer tomar un rumbo completamente distinto del conocido. La gente se separa, la gente se conoce. Es posible que el cambio sea ínfimo, pero los cambios ínfimos tuyos pueden afectar a otras personas a una escala mucho mayor de la imaginada.

¿Cuántas veces habéis cambiado vuestras vidas sin siquiera daros cuenta? ¿Cuántas veces os han cambiado la vida pero pretendéis ignorarlo? Si pensamos sobre ello, todos los momentos son importantes en la gran obra que es nuestra vida.

Los encuentros predestinados tal vez puedan existir, después de todo. Porque yo no creo en la casualidad, sino en la causalidad. Y es esa causalidad la que cambia nuestro mundo sin que lo sepamos.

Es así cómo, por mucho que intentemos permanecer iguales, al final todo cambia.

Eso es lo que pienso, que hay que dejar que los encuentros nos cambien, pero sin dejar que lideren nuestra vida.

Gracias por leer.

lunes, 5 de julio de 2010

Conexiones capítulo 2: "Interrogatorio: 7 meses después"

“28 de Octubre de 2011, interroga el agente de INTERPOL Jack Simon.”

La grabadora estaba encima de la mesa. Dos hombres se encontraban en una sala cerrada, aislada del mundo exterior.

“Cuéntenos su versión de los acontecimientos, por favor.”

El otro hombre se encogió. Su rostro mostraba las durezas por las que había tenido que pasar. Medio año de cárcel era bastante para un hombre acostumbrado a la calidad de vida que tuvo.

“¿Qué quieres que cuente que ya no sepas?”

“¿Por qué hicisteis eso hace quince años? El Caso Slon fue uno de los más complicados en décadas.”

“Bien. Entonces le contaré con detalle lo que ocurrió."

El acusado golpeó las mesas con sus manos y puso una extraña mirada, que asustó al mismísimo Jack Simon. ésa era la mirada de alguien que ha visto el horror con sus propios ojos.

"Pero no se arrepienta, por favor. Porque es una historia desagradable.”

lunes, 7 de junio de 2010

Conexiones capítulo 1: "Todo comienza con una moneda"

Espero que a todos los que se han pasado por este blog hayan disfrutado.

Aqui presento mi proyecto de mininovela. Espero que la disfruteis, comentad, etc.

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Las personas están conectadas por lazos invisibles, y ese es un hecho que no se puede negar. Tal vez esos lazos sean muy tenues, pero existen con certeza.

Esta historia es un ejemplo. Una historia trastornada. Una historia sobre una moneda.

Sí, os preguntaréis, ¿cómo puede una moneda tener historia?

Y yo responderé: la moneda no es la protagonista, pero sí la desencadenante de los sucesos que luego vendrían.

Todo comenzó un día en una pequeña tienda de golosinas de Santiago de Compostela. Tres niños compraban regalices, como haría cualquier persona de su edad. Y allí es donde le devuelven el cambio. Una moneda de dos euros y una de un euro.

Los chicos salen corriendo de la tienda, y sin darse cuenta la moneda se cae por la calle. Allí es donde comienza esta historia.

Un vagabundo recoge la moneda. Su día de suerte, dos euros que podía ahorrar gustosamente. Aquel día el vagabundo decidió cambiar su vida. Fue al estanco más cercano, que quedaba a unos pocos pasos.

Allí compró lotería. No le importaba cuál fuera, pero decidió comprarla con esa moneda. Se despidió de la amable señora que le atendió y se dirigió a su “casa”. Sí, se debe poner con comillas por una razón: son dos cartones mal colocados en un callejón.

El día terminó. El sol se ocultó y la oscuridad de la noche llenó el lugar.

Un frío seco llenó las calles. Fue una noche especialmente fría, donde los termómetros bajaron de los cinco grados.

El siguiente día comenzó. El vagabundo despertó somnoliento, bostezando como si no hubiera dormido bien en varios días. No, ésa no era la razón. Lo que de verdad esperaba era el número del ganador de la lotería, o al menos un premio más pequeño. Cualquier cosa serviría para cambiar su vida.

Pero, cuando estaba a punto de levantarse, un incidente inesperado cambió sus planes. Un perro callejero cogió el billete de sus manos, como si hubiera sido atraído por un imán.

El perro corrió, y detrás de él el vagabundo. Fue una persecución de aquellas que, si la gente la grabara, saldría en Internet como el video más visto de la semana, lo echarían en los telediarios cuando no tienen nada que informar y se convertiría en un fenómeno.

El perro acabó escapando al meterse por un espacio demasiado estrecho para el vagabundo. El billete caminó por la ciudad hasta llegar a un pequeño parque. Allí un hombre con maleta observó al perro.

“Hola, chico”, dijo el hombre trajeado, “¿de dónde has sacado eso?”

El hombre cogió el papel que llevaba el perro, lo observó durante unos pocos segundos y luego lo guardó en el bolsillo.

“Lo siento, pero no podré seguir visitándote cada día. Tengo que coger un avión.”

El hombre llegó al aeropuerto, pagó al taxista y se adentró en el edificio. Miró a su alrededor varias veces, encontró el puesto que buscaba y, tras una media hora más tarde, consiguió dejar las maletas.

El avión despegó una hora después, en destino a Moscú. El hombre disfrutaba tranquilamente de un refresco a bordo del avión mientras leía el periódico. A su derecha, al lado del pasillo, había un hombre que se encontraba tenso, muy tenso. Parecía estar sufriendo por algo, o estar nervioso por algo. Pero le ignoró. Si no lo hubiera hecho, tal vez los siguientes acontecimientos no habrían ocurrida.

Habían pasado casi todas las horas de vuelo cuando alguien decidió actuar, de alguna manera u otra. La persona que estaba al lado del hombre que recogió la lotería se levantó y se colocó en la mitad del pasillo.

“¡Todo el mundo quieto o disparo!”, gritó el hombre. “Venga, dadme todos el dinero que llevéis encima.”

Los pasajeros estaban llenos de temor, eso podía notarse en el aire. Alguien debía de hacer algo. Y ese alguien apareció rápidamente, desde el asiento trasero, apuntando silenciosamente al criminal.

En menos de dos minutos le tenía perfectamente atado y paralizado. El criminal no tenía escapatoria, y el hombre que le detuvo se presentó como agente de la INTERPOL persiguiendo a aquel hombre. Pidió a todo el mundo que se calmase y disfrutase de lo que quedaba de viaje.

Horas después, el hombre salió del avión, que le había dejado en el aeropuerto Internacional de Moscú-Domodédovo. Observó alrededor, pues alguien debía de venir a buscarle.

Sacó su móvil y comenzó a mirar las distintas páginas que tenía guardadas. En aquellas horas no había ocurrido nada especial. Le entró curiosidad. Abrió otra página y miró los números de su Euromillones.

Fue uno por uno. Sorpresa. Alegría. Era rico. ¡Era rico!

Comenzó a dar saltos de alegría mientras gritaba al mundo “¡Soy rico!”.

Pero la felicidad nunca dura demasiado tiempo. En pocos segundos dos personas le cogieron por los brazos, le pusieron un pañuelo en la boca y le llevaron al interior de un coche.

Él tan solo pudo ver cómo le llevaban sin que él pudiese resistirse.

“Hola, viejo compañero…”, habló alguien con un fuerte acento ruso. “Espero que no te hayas olvidado de lo que nos debes”

Le sacaron el pañuelo para que pudiese hablar. Observó a su interlocutor.

“Slon… ¿Sigues con vida?”

“¡No te hagas el tonto conmigo! Algo como lo que ocurrió aquella noche no podría acabar conmigo. Y ahora te toca devolverme aquel favor, amigo mío…”

 

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