lunes, 31 de mayo de 2010

Blanco



Encerrado, mirando el vacío,
miro a la sombra y me río.
La oscuridad es blanca.

La soledad me apuñala cada segundo,
esta blanca habitación es mi mundo.
Encerrado, mirando el vacío...
el infinito no parece calmar este hastío.

Me apoyo contra estas acolchadas paredes,
me repito mil veces
que fuera el mundo es peor.

Encerrado, esperando una visita,
una triste caricia,
sentir su mano rozando mi cara.
Sería tan feliz si tan solo me hablara.

Miro el vacío,
el infinito entero.
Exploro miles de universos en un instante,
mundos que solo verás en mi mente.
Hablo con el Dios de los que no creen.

La luz blanca siempre encendida,
es un sol, una estrella henchida,
mi muerte escrita
y la cara oculta de la luna
donde tus sueños no tienen cabida.

Mis ciegos ojos en un punto fijo
rememorando mil veces lo que ella dijo,
pensando, descifrando mi mente: un acertijo.

Y sigo encerrado,
enterrado, asfixiado...
en paz.




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