En la vida todo cambia. Siempre hay un punto a partir del cual todo parecer tomar un rumbo completamente distinto del conocido. La gente se separa, la gente se conoce. Es posible que el cambio sea ínfimo, pero los cambios ínfimos tuyos pueden afectar a otras personas a una escala mucho mayor de la imaginada.
¿Cuántas veces habéis cambiado vuestras vidas sin siquiera daros cuenta? ¿Cuántas veces os han cambiado la vida pero pretendéis ignorarlo? Si pensamos sobre ello, todos los momentos son importantes en la gran obra que es nuestra vida.
Los encuentros predestinados tal vez puedan existir, después de todo. Porque yo no creo en la casualidad, sino en la causalidad. Y es esa causalidad la que cambia nuestro mundo sin que lo sepamos.
Es así cómo, por mucho que intentemos permanecer iguales, al final todo cambia.
Eso es lo que pienso, que hay que dejar que los encuentros nos cambien, pero sin dejar que lideren nuestra vida.
Gracias por leer.
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