
Contemplo las sombras de mi cavernoso claustro, callado,
El eco de las campanas, anuncia la llegada
De los cuervos a mi fúnebre morada,
Sobre la blanca piedra del rey sepultado.
Reflexionando sobre qué hacer
Para levantarme y no volver a caer
Y no ser de nuevo, olvidado.
Me acerco despacio a vuestro vallado
El suspiro de la noche, una luz templada,
Vuestra silueta en la ventana, sentada.
Desearía volar donde vos, ser un ángel alado,
Más mis pies me atan al suelo, nada puedo fer
No puedo más que lamentarme y maldizer
Mi maldita suerte, mal hallada.
Esta noche encuentro el cielo desplomado
Sobre vuestra distante ventana cerrada
Sobre los sauces que lloran desconsolados
Podríais señora tomarme esta velada
Y os juro que sería vuestro a placer
De todos vuestros vasallos el más fiel
Y podríais despacharme viendo el juego finalizado.
Más, ¡Contemplad a este bufón destronado!
Sobre mi pende vuestra espada
Sabéis que solo soy un poeta disfrazado,
Arlequín de antifaz y mascarada
Que se deleitaría con tan solo ver
Esa sonrisa esculpida por los dioses del ayer
Y poder deciros, tan solo, amada.
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