y me quemo vivo,
mis músculos tiemblan
y me derrito.
Abro mi cuerpo
como si fuese un sello,
veo tantos cielos
que me pierdo en ellos.
Las galaxias me saludan
y puedo ver el vuelo de un colibrí,
la droga que fluye en mis venas
es puro frenesí.
Solo puedo temblar
y soñar los minutos eternos,
sentir el aliento huyendo de mi boca
y el tiempo como algo efímero.
Tu aroma me consume,
tu sangre, como el hielo,
tus besos...
me arrancan del suelo.
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