de los condenados a vivir,
aguardan quietos y callados
su destino, su porvenir.
Y mientras vuelan en pos de si,
sus alas quieren descubrir.
Acarician sus grilletes,
me siento mal por ser feliz.
Los hilos se empiezan a mover,
los miles de ojos que te ven.
Que se rompa una ventana
y busques el quién.
Muere un suspiro en el viento
y ángeles lo van a recibir.
y mientras llora la dama de blanco
otro y otro vuelven a morir.
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