y me pongo a diferenciar entre el bien y el mal
soy el rey de picas...
¡Saludos desde mi pedestal!
Saludos de mi sonriente pistola
que lame vuestras sucias cabezas,
llamad al carnicero que le daré carne,
tan solo quiero un mundo de pureza.
Podéis, si gustáis, implorar misericordia
que nadie estará escuchando.
Podéis intentar darme lástima
que nadie os está observando.
Pintaré mis ojos de negro
y dibujaré una esvástica en mi frente,
quitaré el seguro
y tendré vuestras oraciones en mente.
Aunque algunos habéis callado,
no estoy loco como habréis insinuado
porque habito dentro de todos vosotros,
¿No os habíais enterado?
Los periódicos publican fotos de sangre
de las cuchilladas de los que intentan llegar a meta,
los cuentacuentos son los más ricos del país
y la princesa del pueblo es una analfabeta.
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