
Puedes correr
pero sabes que te encontraré
deberías estar durmiendo
pero ahora te comeré.
Puedo prometerte que te mantendré hermosa para siempre
y podré acariciar siempre esa suave piel,
tus cabellos serán por siempre tostados
y podré verte siempre, dondequiera que esté.
Tan solo dame la miel de tu dulce cuello
déjame morder la manzana prohibida
y tomaré aquello por lo que vine aquí,
no tengo la culpa de ser así
tu sabes bien que soy un hijo de Caín.
Seamos libres corriendo en la noche,
burlándonos del mundo y de su fortuna.
Siente el dolor, pero también el placer
y bañémonos con la luz de la luna.
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