Entre cadenas, espinos y alambres
y cancerberos de colmillos colosales,
el vigía escondido en los umbrales
rodeado, en callejones abismales.
Esperando a que las oraciones callen,
en el olvido, los credos caen
como las bombas caen con la tarde.
Muerde el fuego sus manos,
juran contra reyes y tiranos
¿Dios no piensa aparecer?
Los niños se preguntaban porqué estrellas caían del cielo,
jugaban a coger sus luces al vuelo,
no sabían que era la muerte que los venía a llevar...
0 comentarios:
Publicar un comentario